lunes, 9 de octubre de 2017

Provocado por “Deleted Files” de Neuman

A Paco Román a veces se le va la pinza y cuanto más se le va, más me gustan sus canciones. Con “Deleted Files” se le ha ido clarísimamente para nuestra fortuna.

Si cree que una canción necesita un coro de niños y que tiene que durar ocho minutos pues los dura y no hay más que hablar, esos son los músicos que me gustan. Si una canción te pide durar un minuto para qué alargarla y si otra, como es el caso de “Deleted Files”, tiene que durar un poco más de doce minutos, pues no se puede cortar, tiene que ser así, lo importante es la canción siempre y todo lo demás está a su servicio.

A la voz de Paco Román se le intuyen las lágrimas que hay detrás, tiene una melancolía contagiosa que te descoloca un poco, que te deja sin argumentos, lo único que puedes hacer es dejarte contagiar y disfrutarlo.

Su voz combinada con una melodía obsesiva y pegadiza consigue que a lo largo de la canción cambie tu estado de ánimo y circule por varias etapas: te serena, te invita a bailar, a tararear; realmente no es una canción, es una película sonora cuya eterna parte instrumental te sugiere imágenes, objetos, escenas, te lleva de la mano viajando por una sucesión de estados de ánimo que acaba casi obligándote a gritar con los punteos finales.

Además su escucha en bucle lleva un par de días librándome de la política y eso no tiene precio. Me imagino a Thom Yorke bailándola, solamente ese baile daría para videoclip.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Provocado por la última mudanza

Tuve al caminar por la Puerta del Sol el otro día una especie de melancolía prematura, esa extraña sensación de que era una de las últimas veces que la pisaba con regularidad y recordé la primera vez que aterricé en ella, el primer bar al que entré y el trozo de pizza que compré a las tantas de la madrugada en aquella esquina en ese primer viaje, cuando quedamos y aparecí como un pincel, cuando quedé con ella para donar sangre y al final doné yo solamente y nos tomaron por novios aunque no lo éramos, la ballena como punto de partida, los mariachis, la inauguración de la tienda oficial de Apple, las veces que la crucé para ir a Lavapiés, las veces que la vi abarrotada durante el 15M, la emoción del primer grito mudo.

Empecé a pensar en los dos o tres museos que al final no he visitado todavía por pereza, hice acopio de películas y música en la Fnac de Callao porque ahora no tendré una a menos de 130 kilómetros de casa y el invierno es muy largo. Y tenía la sensación de que tenía que aprovechar los últimos días, compaginar las cajas de la mudanza con las últimas obras de teatro, con los últimos conciertos, con los últimos helados de Sani Sapori.

Y se me ha pasado el verano entre idas y venidas y ahora que ya no estoy en Madrid no tengo la sensación de haberme ido todavía. No me sentí como un extraño cuando llegué y ahora no me acabo de creer que la haya dejado.

domingo, 19 de marzo de 2017

Discos del 2017

Este año tengo cinco discos entre ceja y ceja: los de Rayden (“Pólvora Mojada” me parece una de las canciones del año), Jorge Drexler, Los Planetas, Mayte Martín (Tempo Rubato, con campaña de crowdfunding a punto de ponerse en marcha) y Silvia Pérez Cruz (entre sus cuatro o cinco cuerdas, plasmando en disco lo que empezó como cita anual en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional). 

Y hay otro que espero con especial ilusión: el de Rocío Márquez. Desde hace muchos meses tengo que escuchar su voz todos los días; no es una obligación, es una necesidad casi fisiológica, aunque sólo sea una canción, un estribillo, un algo. Sé por la web del Teatro Victoria Eugenia que el título del disco será Este Firmamento* (o por lo menos su concierto allí se anuncia así por lo que dos y dos suelen ser cuatro...), sé que va a ser tirando a experimental: con saxofón, piano, percusión y la voz de Rocío. Y sé que me va a gustar porque me gusta todo lo que hace, porque todo lo hace con exquisito gusto, con respeto y riesgo, por su capacidad de transmitir y emocionarme cante lo que cante. El viernes pasado en el Auditorio Nacional le pegó tal repaso a todos los palos que parecía estar abriendo cada uno de los tomos de una enciclopedia flamenca y tuve la sensación al terminar de que había dado un puñetazo encima de la mesa, como queriendo advertir, levantando el dedo índice de su mano izquierda -como lo hace al cantar- que a nadie se le ocurriera poner en duda su flamencura, que ese es el punto de partida de su arte y la base para todo lo que hace y va a hacer en el futuro que seguro será mucho y muy variado (probablemente no fue esa su intención al elegir el repertorio del recital pero a mí me lo pareció). Pues falta mes y medio todavía para su lanzamiento pero lo bueno se hace esperar...

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*Finalmente el disco se llama Firmamento y el concierto de San Sebastián se aplazó a última hora sin que de momento (a 21 de agosto) se haya anunciado nueva fecha.

Firmamento sigue aumentando su leyenda y llenando páginas de artículos al respecto, al escucharlo pensé que a lo mejor sería difícil reproducirlo en directo. Me equivoqué, en directo es igual de emocionante o más incluso que en disco. He asistido dos veces al concierto de la gira de presentación y tengo previsto verlo otras dos por lo menos. La fuerza, la sensibilidad, la voz cristalina y el buen gusto de Rocío encandila y emociona a quien la escucha, no hay más que oír los comentarios del público asistente al terminar los conciertos, "valiente" es el piropo más repetido.

Jorge Drexler a estas alturas ha mostrado un par de canciones del disco nuevo y "Telefonía" ya huele a clásico marca de la casa.

A los seis discos comentados se han unido tres que me han sorprendido (a mí y a todo el mundo) muy gratamente:

- "Los Ángeles" de Rosalía y Refree. La intimidad que consigue crear esta pareja en directo es impresionante. El silencio que se genera cada vez que Rosalía canta mirando a los ojos al público hay que sentirlo.

- "45 cerebros y un corazón" de María Arnal y Marcel Bagés. El concepto del disco me recordó al "granada" de Silvia Pérez Cruz y Refree (pero también me lo recordó "Los Ángeles"). Tiene tres canciones que escucho casi a diario y que me siguen maravillando cada vez.

- "Conexión" de Marco Mezquida y Chicuelo. Carlos Pérez Cruz (@clubdejazzradio) lleva años hablando de Marco Mezquida y no sé si le hace caso mucha gente pero tendrían que hacérselo.

martes, 24 de enero de 2017

Provocado por "Malviviendo"


Uno presume de enterarse de las cosas tecnológicas pero la verdad es que cada vez me entero de menos. Del fenómeno que se produjo con la webserie “Malviviendo” en su día no me enteré. La serie es gamberra, con un vocabulario soez, zafio, a veces desagradable incluso, sueltan esos exabruptos que sienta tan bien soltar de vez en cuando provocando carcajadas casi en cada capítulo y a mí me enganchó desde el primero. La primera vez que escuché a alguien hablar de ella creo que fue en el EBE (Evento Blog España) del 2013, en una charla sobre el fenómeno Youtuber si no recuerdo mal. Una chica en el turno de preguntas le recomendó a los ponentes que vieran la serie, dijo que estaba muy bien y que de Despeñaperros para abajo también se hacían cosas interesantes (comentario que provocó los aplausos de gran parte del público asistente). Hace muchos meses, en una de esas tardes en las que entras en la FNAC para pasar el rato y sales con una bolsa llena de CDs y DVDs, compré la “Edición Especial Coleccionista” de “Malviviendo" y ahora he devorado las tres temporadas en un par de semanas. 

Y viendo el documental con el que acaba el último DVD me he dado cuenta de los medios ridículos con los que empezaron a hacerla y del trabajo que hay detrás. Ocurre con "Malviviendo" como cuando escuchas por primera vez un cante interpretado por Rocío Márquez: parece que no hace esfuerzo ninguno al cantar, da esa sensación pero descubres el equívoco cuando ves que en sus actuaciones en directo todos los músculos de su cara, su postura, el movimiento de sus brazos, todo está al servicio de que su voz suene perfecta en cada nota emitida. Lo mismo sucede cuando escuchas a Mayte Martín, a Marisa Monte o a Ellis Regina: parece que la voz fluye como un manantial. Algunas escenas de "Malviviendo" te resultan tan cotidianas si has crecido en un barrio más o menos marginal que no dudas de su credibilidad. Viendo el documental sobre la serie te das cuenta de las dificultades por las que han pasado para sacarla adelante y de que se han currado cada capítulo como si fuera el último (porque a lo mejor lo era realmente).

Después de "Malviviendo" he seguido con “Entertainment" y me sigue gustando su rollo por lo que seguramente vea también el resto de cosas que han hecho y que hagan en el futuro.  

lunes, 12 de diciembre de 2016

Provocado por Rocío Márquez


No había oído hablar de Rocío Márquez y la conocí gracias al disco "Una Luz Flamenca" que montó hace pocos meses Javier Limón con varias intérpretes aportando su toque flamenco a algunas canciones de Luz Casal (a mí las versiones que más me gustaron fueron la de La Shica y la de Rocío Márquez cuya voz te atrapa, te corta la respiración, te emociona y te provoca una admiración sin remedio incluso aunque no tengas ni idea de flamenco). Busqué sus discos en iTunes (compré los dos que hay disponibles) y cuando en agosto fui a La Unión a ver a El Cabrero, al salir había un puestecito de deflamenco.com y pregunté si por casualidad tenían los de Rocío Márquez (me llevé los mismos que había comprado en iTunes). Le dije con cierta nostalgia al señor deflamenco.com que había comprado algún CD en la tienda que tenían en Madrid, en la calle Moratín, antes de que únicamente vendieran los discos por internet. Él me dijo que efectivamente Rocío Márquez es una maravilla, que tiene una voz preciosa y que con "El Niño" me estaba llevando una joya y yo, que coincidía en todas sus apreciaciones, me fui tan contento a casa.

La única explicación que se me ocurre para tratar de entender el motivo por el que no es más conocida es que la gente no la ha escuchado, porque en cuanto escuchas su voz perfecta y el buen gusto con el que canta te quedas enganchado a su voz para siempre. El escuchar cómo canta tiene que ser bueno hasta para el riego sanguíneo y cualquier día lo recomiendan por prescripción facultativa.

El sábado pasado éramos pocos en Nerja, hace ocho años fui a ver a Silvia Pérez Cruz a Sant Cugat del Vallés (cantaba temas de Bill Evans con Joan Díaz al piano), la actuación era en el Casal de Joves de Torreblanca y gratuita, a pesar de todo el público era más escaso incluso que el del sábado. Yo no lo entendía pero creo que la causa era la misma: la gente no la conocía, no la había escuchado todavía, no existe otra explicación para ambos casos. Concurren en Rocío Márquez las mismas virtudes que en Silvia: una voz preciosa, un estilo personal en constante perfeccionamiento y evolución, exquisito gusto, versatilidad, valentía, humildad, generosidad, fuerza, dulzura y una simpatía extrema; también a Rocío le darán un Goya, un Oscar o lo que sea, es cuestión de tiempo.

Conciertos como los de Silvia y Rocío son de los que te reconcilian con el ser humano y con la vida en general, sales de ellos con la sensación de que hasta eres mejor persona de lo que eras antes de haber entrado.

viernes, 7 de octubre de 2016

Provocado por "tenemos lo que nos merecemos"

Ya no me enfado cada vez que escucho esa expresión cuando alguien se refiere a políticos o empresarios o a lo que sea en general porque cada vez estoy más convencido de que muy a mi pesar es cierto: tenemos lo que nos merecemos. Somos un país de miserables y envidiosos, de rastreros y traidores, de trepas y cobardes. Y sufrimos las consecuencias de todas esas actitudes tan nuestras.

Un país sin iniciativa, sin capacidad de comprometerse con causa alguna ni de arriesgarse. Un país en el que no vale la pena invertir, en el que nadie se atreve a confiar. Un país idiotizado por Telecinco y paralizado por el miedo. En líneas generales la cosa es así. Hay excepciones, claro, y por esas excepciones seguimos existiendo. Gracias a ellas no lo manda uno todo al carajo, aunque se tiende a arrinconarlas, a relegarlas a altas horas de la madrugada, a acorralarlas, a ignorarlas para que no brillen demasiado, para que no suban el nivel de la mediocridad predominante.


domingo, 6 de marzo de 2016

Provocado por "Orquídeas"

Me habló de ella César Pop el 18 de febrero antes de un concierto suyo en Cartagena. Le pregunté con la impaciencia del fan cómo era el último disco de Quique y me dijo (entre otros detalles) que había un temazo, que para él era una de las cinco mejores canciones que había compuesto Quique, se titulaba "Orquídeas".

El contraste que sugiere la imagen de unas "orquídeas en el tráfico", "la piel de tu maleta herida", todo lo que encierra la expresión "tardas tiempo en contestar", esa nota que baja en "pero tú" como bajaba el "pero quién" de "Lo Voy a Derribar" y cómo lo canta; se podría hacer una tesis sobre sus tres últimos discos.

Creo que Quique González cambió su forma de escribir a partir de "Avería y Redención #7" y ese cambio está mucho más marcado en los últimos tres discos: pasó de narrar historias de un modo más descriptivo a otro más críptico, como si dibujase fotogramas en un storyboard; lo que describe ahora son escenas, estados de ánimo, secuencias, fotografías, metáforas que parecen inconexas pero que son piezas de un puzzle que uno tiene que recomponer al escuchar la canción. Lo que no ha cambiado es que siempre habla de mí, tiene la habilidad de conocerme, de hablar a los que escuchan sus canciones como si supiera exactamente lo que pasa por sus cabezas.

Y "Charo" y "Sangre en el Marcador" y "Relámpago" y "Detectives". Quique nos ha regalado con este disco otro truco fácil, otro agujero en la chistera para los días duros y muy agradecidos estamos por ello.

domingo, 10 de enero de 2016

Provocado por el punto número cuatro

De todos los puntos de la declaración de ayer de la CUP el cuarto es el que a un lector medio le vuela la cabeza. Les faltaba añadir lo de "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa". Están dispuestos a pagar cualquier precio por la independencia y eso incluye humillarse ante quienes en una mano tienen la biblia y en la otra una maleta con destino a otro paraíso (fiscal en este caso), ante quienes consideran que eso de la democracia hay que corregirlo de vez en cuando para permitir el bien superior (el de salvar su culo concretamente). Astut Mas inauguró la cárcel ideal hace poco pero sigue sin verse dentro.

El discurso de Podemos de que ya no hay izquierda ni derecha, que están los de abajo y los de arriba lo ha escenificado perfectamente Convergencia en estos últimos meses. Su único principio es el poder y si para mantenerlo hay que presentarse junto a Esquerra Republicana con el fin de disfrazar una pérdida de votos que habría hecho dimitir a cualquiera, se presenta. Si hay que cambiarse de nombre, se cambia. Lo que haga falta.

Las relaciones de vasallaje del "nuevo país" parece que tendrán mucho que ver con la Edad Media. El futuro es la vuelta al dominio de los señores feudales, eso sí que será un hecho diferencial (o a lo mejor no tanto). Ayer quedó muy claro quién es el patrón.

https://youtu.be/cRHjo0bnM08



viernes, 18 de diciembre de 2015

Provocado por Vetusta Morla

Escuchaba cada mañana en el coche yendo al trabajo una o dos canciones de UN DIA EN EL MUNDO. Un par de programas de Radio3 pinchaban sus canciones día sí y día también. Compré el disco en cuanto salió. Hasta ese momento había amenizado la espera buscando en internet el EP "Mira" que publicaron en el 2005 y me encantaba una canción titulada "Iglús sin primavera".

Encontré el otro día en el ordenador entre archivos antiguos una foto en la que salía pinchada a un corcho que tenía en una habitación de piso compartido la entrada del primer concierto de Vetusta Morla al que fui:

https://youtu.be/GVMSdBdSELM

El 17 de abril del año 2008 estaba llena la Sala Sidecar (un sótano pequeño), acababa de salir UN DIA EN EL MUNDO, creo que era la segunda vez que tocaban en Barcelona (leí más adelante en una entrevista que en su primera visita no fue a ver su concierto nadie, lo de nadie es literal). Todos nos sabíamos las canciones y se las gritábamos a Pucho como si estuviéramos enfadados con él, hacía muchísimo calor ahí abajo y una chica les gritaba "gracias" entre canción y canción en un tono que sonaba casi desesperado, al final a Pucho le hicieron gracia sus "gracias" y le dijo "gracias a ti".

Luego compré los siguientes discos, les vi en Razzmatazz en el 2009, en el Parc del Fòrum en las fiestas de la Mercè, fui a una de las cinco Rivieras, estuve viéndoles en el BBK Live del 2012, fui al concierto del Teatro Circo Price con la orquesta que ocupaba medio teatro, al de Azuqueca de Henares del 2014, al del Palacio de Los Deportes (que luego se convirtió en el disco doble 15151), al del Sonorama 2015, al del festival Gigante 2015. Con lo que quiero decir que soy bastante fan y he asistido a su evolución con orgullo y satisfacción (casi como si yo mismo formara parte del grupo) a lo largo de los años.

A los conciertos de Razzmatazz y del Sonorama fui con mi hermana, ella ha ido a verles dos veces a Colonia. Vetusta representa un sueño que se ha hecho realidad, tras costarles a sus miembros diez años de ensayar y tocar en multitud de bares sin que pasara nada. Ellos son nuestra esperanza, la esperanza de que lo que hacemos hoy tenga sus frutos aunque sea dentro de mucho tiempo, la esperanza que tienen todos los que se han ido de volver algún día.

Tienen tres o cuatro canciones que son muelles para nuestros pies, lo saben y nos las administran cada media hora en los conciertos como píldoras de la felicidad. Guardo la ficha del puzzle que incluía su primer disco y alguna vez la he llevado a un concierto suyo, como si fuera un talismán, para recordarme que formo parte de algo más grande.

Pues nada, que "nos quedan muchos más regalos por abrir..."

miércoles, 21 de octubre de 2015

Provocado por Regreso Al Futuro

Ha aterrizado hace un rato Marty McFly en mi terraza, la desviación espacial se debe a no sé qué movimiento del eje de rotación de la tierra, al deshielo del ártico y cosas así, me ha soltado un rollo astrofísico y me lo he tragado. Al comprobar que BiciMad no llega fuera de la M-30 se ha quedado un tanto extrañado pero, tras la decepción inicial, ha exclamado "¡Al menos son eléctricas!"; no le he dicho todavía que está a punto de quebrar la empresa que gestiona dicho servicio, serían demasiadas emociones juntas.

Me ha costado bastante explicarle lo del impuesto al sol. El pobre creía que el sol se había convertido en un bien escaso, que por cada persona que instalaba una placa solar en su tejado quedaban menos rayos de sol para el disfrute del resto de la población, pobre ingenuo.

Lo del engaño de Volkswagen lo ha cogido al vuelo, sabe que las corruptelas y el latrocinio están a la orden del día en todas las épocas, casi desde que el mundo fue pangea.

Eso de la realidad virtual y la realidad aumentada le ha gustado, no entiende que no esté más extendido su uso pero dice que estamos en el buen camino.

He pasado de explicarle el panorama político en primer lugar porque le importa un carajo y también porque es largo de contar, de repente me han dado muchas ganas de arrearle un leñazo con la manguera, dejarle inconsciente y volver en su DeLorean a 1985.