domingo, 5 de abril de 2026

Provocado por “Himno Vertical”

Aunque ya había tenido la suerte de ver un par de veces antes la versión reducida del directo de “Himno Vertical”, intuía que el formato para teatros iba a completar lo que el disco transmite y cambia tanto la experiencia entre ambos directos que parecen corresponder casi a dos discos distintos. La propuesta teatral tiene una narrativa circular, como el círculo de la portada, como el ciclo de la vida. Es muy pausado en el inicio, algo revolucionario y transgresor en estos tiempos, profundo y sobrecogedor. Así lo recibe el público, en un silencio respetuoso que no admite ni una tos.

Está lleno de imágenes poéticas que subrayan unas letras que nacen de la necesidad. La luz que viene de arriba, que cae y te toca, como baja la mano en la “Teresa” de Paula Ortiz. El nudo en esa soga que Rocío manipula al tacto y que a mí me recordó a lo que en el pueblo llaman “aquello que pasó” o “lo que hizo aquel chico”, se cumple casi un año del hecho que hizo que cambiase el significado de todas las canciones de Robe que iba escuchando en el coche camino de Barcelona. 

En el disco, tras el chisporroteo inicial (crepitar de pensamientos), se suceden silencios, finales bruscos, voces y susurros, saltos, palabras que acarician, dudas, sospechas, arrepentimientos y esperanzas. Tiene un sonido íntimo, un ambiente de cercanía, como si ella estuviera cantando en la plaza del pueblo y a él le tuvieras tocando sentado con un ampli junto a la chimenea, el conjunto conforma una emoción inevitable. El disco, premio MIN al mejor disco de flamenco, habla de lo que parece y no es, lo que dice el aire, lo que nos queda, la memoria.

A mí los dictados me recuerdan siempre a la Joana, empezaba sus clases de catalán muy a menudo con su mítico “avui farem un dictat” dicho con entusiasmo como si fuera la primera vez que lo propusiera, como si esperase ser capaz de sorprender a cada alumno con una iniciativa tan recurrente.

Rocío está poniendo más atención en el resto de aspectos escénicos que afectan al directo desde “Tercer Cielo”: iluminación, objetos con los que interactúa, vestuario, movimientos que ella va llevando a cabo a lo largo del concierto. En “Himno Vertical” aparece como una sombra al acecho, surgiendo del pensamiento de Pedro Rojas Ogáyar y hacia el final acaban ambos configurando una estampa propia de Julio Romero de Torres. El concierto es un homenaje, un acto de gratitud y algo que tendría que verse siempre como si fuera la primera vez.

jueves, 4 de enero de 2024

Provocado por "Se nos lleva el aire".

Pues vamos a empezar el año hablando de la mejor noticia de diciembre: el nuevo disco de "Los Robe". Al lío:


CARA A

1.- "El hombre pájaro". El típico "in crescendo" marca de la casa para irte poniendo en situación. Te coge del brazo y acaba emocionándote. Lo de "sí, con mi propia piel" a mí me pone la ídem de gallina. Pues eso, que vengas para sujetarme, que se me lleva el aire, ¡coño ya! En una entrevista para "El vuelo del Fénix" dijo Robe que esta canción y "El poder del arte" habían sido las últimas en aparecer. Es el camino, claramente.


2.- "Viajando por el interior". ¡Ayayayayayayaya! Empieza y termina con ese quejío (presente en otros momentos del disco) esta locura de canción, a mí en cuanto se pone brutote diciendo "me he vuelto a desorientar" ya me ha ganado. 


3.- "Nada que perder". El sencillo de lanzamiento, la historia de mi vida básicamente, la que se encargó de asegurarme de antemano que este disco tenía que caer. El bajo y la batería que merecemos. Podría haber acabado a los cuatro minutos y ya estaría muy bien pero supongo que Robe pensó algo como "pues me apetece meter otra estrofa, repetir el puente (con lo que se convierte en un segundo estribillo) y añadir un par de solos de guitarra de Woody para que tú lo goces, figura". 



CARA B

4.- "A la orilla del río". La inédita en los conciertos de la gira de Mayéutica. Entra a la primera, bailable, juguetona, no suena en Los 40 Principales porque ya no son lo que eran hace treinta años.


5.- "El poder del arte". La maravilla, es a Los Robe lo que "Impossible Germany" es a Wilco. La música me encanta desde la primera nota, mención especial al guiño del violín (creo que no es el violín, es un punteo de Woody, me he dado cuenta muchas escuchas después) y el bajo justo después de "enerva"; la letra me empieza a interesar a partir de "que me derrumbe el alma" (y a partir de ahí es justo cuando subo el volumen siempre). La batería de esta canción da para tesis, el bajo es una gloria también y Woody ya sabemos cómo se las gasta en sus solos. Reivindación del arte como salvavidas, como única cosa que es capaz de levantarnos en los momentos más oscuros. Un "statement" en toda regla, como dicen los modernos.


6.- "Haz que tiemble el suelo". La que menos me gusta del disco. Me recuerda a "La Canción Más Triste", que tampoco me gusta especialmente. La más floja para mi gusto.



CARA C

7.- "Puntos suspensivos". La que más escucho estos días junto con "Adiós, cielo azul". Muy bonitas ambas (y con una letra bastante triste en realidad). Es bonito todo: la letra, el violín, el bajo, todo. De viento, de puro viento...


8.- Ininteligible. Otra maravilla, el adelanto del disco para poner los dientes largos, las cosas del "hype". Hacía tiempo que no la escuchaba y es grato el hecho de redescubrirla y de volver a ver el videoclip, el ritual de siempre en estos casos.


9.- "Adiós, cielo azul, llegó la tormenta". Preciosa, emocionante. El pobrecito sol sonriente que se cayó por el horizonte, vencido (¿el recuerdo de la puesta de sol que se desvanece?). La foto en la pared y el sol disidente que nunca cae por el horizonte (¿porque queda en la foto congelado como recuerdo?). Dijo Robe en la presentación del disco ante la prensa que es tan víctima como nosotros preguntado por el sentido de sus letras, me parto con él.


10. "Esto no está pasando". El cachondeíto medio punk. Macarra, graciosa, ese deseo íntimo compartido de atracar un banco... Y ahora que hace sol pienso aprovechar...


El único pero: el vinilo, que no es barato, no incluye las letras con lo que seguimos sin saber qué dice en "Ininteligible" medio ladrando. Me acabo de dar cuenta (meses después) de que sí que están las letras (aunque no aclara qué es lo ininteligible...). Pues sí amigos, el nivel de despiste llega hasta ahí, os podréis imaginar que me pasan cosas lógicamente: pérdida momentánea de llaves (o no tan momentánea), pérdida momentánea de teléfonos móviles y un largo etcétera. Lo que habría estado bien, y que sí que sucedía con el vinilo de "Mayéutica" es que estuviera incluido un CD. Hay gente que tiene todavía coches a punto de cumplir los veinte años con su radiocd, ejem, ejem.





viernes, 22 de septiembre de 2023

Provocado por Chambao

La única vez que me he emocionado en un Blablacar fue cuando la conductora, una chica muy maja que casualmente tiene casa en el pueblo en el que vivo, pinchó "lo bueno y lo malo" en la versión de Chambao con Estrella Morente. 

Hoy el chavalito de Correos me ha entregado este nuevo intento de levantar la moral y mejorar el mundo en general por parte de la sonrisa más mítica de la música patria. Estoy escuchándolo en Cantabria mientras llueve (como casi siempre por estos lares) y agradezco especialmente la colombiana (mi debilidad), las alegrías y los verdiales.

Yo, que tiendo de manera innata al pesimismo (informado pero pesimismo al fin y al cabo), recurro a su música con cierta frecuencia para mejorar mi "economía emocional" de subsistencia. Este 5 de julio la vi en Cuenca y fue un concierto muy nutritivo, como siempre. Además ese día estuvo acompañando al grupo Enriquito, siempre es una alegría encontrárselo encima del escenario.  

El CD tiene una foto de media cara de ella sonriendo y no se me olvidará su sonrisa y cómo le brillaban los ojos la primera vez que vi en directo a Chambao (en la edición de hace siete años de La Mar de Músicas). 



domingo, 1 de enero de 2023

Provocado por Iván Ferreiro

Empecé a escribir a esto hace más de dos años, la rapidez no figura entre mis virtudes. Los domingos son para saldar deudas pendientes en mi caso: poner lavadoras, dejar un comentario en Wallapop, rellenar partes de horas, subir a la aplicación los tickets para pasar gastos, reservar vuelos, comprar entradas, escuchar como es debido los discos que he estado escuchando de mala manera durante la semana, ver de una vez ese DVD que lleva tres meses cogiendo polvo junto a la tele y leer un poco. Hoy la deuda que quiero saldar es la mía con Iván Ferreiro. 

El ya extinto 2022 ha sido tan raro que ha vuelto a lanzar un disco Jero Romero e Iván Ferreiro ha vuelto a escribir una canción con estribillo. Ambos tienen la capacidad de crear melodías que no te puedes sacar de la cabeza durante días. Tengo unas ganas locas de ver en directo a Jero Romero otra vez y en cuanto a la "Trinchera Pop" de Iván, que he tenido la suerte de escuchar un par de veces en sendos conciertos, pues deseando que el alemán de turno le ceda los derechos de la música, el tipo utilizó las mismas notas que Las Cuatro Estaciones de Vivaldi ("La Primavera" concretamente creo que era) pero en un orden distinto. Iván siempre dice que él no le da importancia a las letras de las canciones (pues menos mal...) pero yo creo que para escribir "En El Alambre" hay que echar un par de tardes como poco.

Han pasado casi catorce años. Aquella fue la primera vez que vi a Iván Ferreiro, era en el Palau de la Música de Barcelona y antes del concierto me encontré con Estela por un lado y con Isabel por otro, ellas también habían ido al Palau aquella noche, en total éramos por lo menos cinco los alumnos de la UPC de Terrassa en ese concierto. Empezó con un señor tocando la guitarra, entre mi miopía y que estaba en el gallinero ni podía imaginarme que debajo de aquella bola de pelo estaba Suso Saiz. Había abierto el concierto Suso Saiz, el productor de "Canciones para el tiempo y la distancia", el de "Inerte" de Los Piratas, yo ya flipé desde la mismísima intro. Hacía cinco días que se había muerto Antonio Vega y no se me olvida el aplauso emocionado del público cuando Iván empezó a tocar "Una Décima De Segundo". Invitó a cantar con él a Love Of Lesbian, unos meses después serían Vetusta Morla quienes invitarían también a Love Of Lesbian a cantar con ellos en Razzmatazz. Aquella primera vez constituyó mi error porque después de aquella vinieron muchas más. No vayáis a verle en directo nunca porque tendréis la imperiosa necesidad de repetir.

Iván Ferreiro mejora todas las versiones en las que participa, como hacía Antonio Vega. Le infunde a las canciones fuerza, tripas, rabia, le transmite esas revoluciones de más a las que gira su cerebro:

Dinero con Iván Ferreiro y Charlie Bautista - Una Noche Más

Quique González e Iván Ferreiro - Vidas Cruzadas

Coque Malla con Iván Ferreiro - Me Dejó Marchar


Hace cuatro años vi a Iván y Amaro en la Galileo con Ángel Carmona (Casa Carmona se llamó aquella buena idea que no tuvo continuidad). Fue memorable desde antes de arrancar el concierto, un episodio con tres chicas que mantuvieron una conversación delirante con un borracho amenizaron la espera hasta tal punto que casi me gustó hacer cola (a mí, que se me suelen hacer eternas las esperas).

Ahora, además de deberle a Iván Ferreiro los buenos ratos de los conciertos y los derivados de la escucha de sus discos, le debo también un par de demandas ganadas por intereses abusivos contra esos usureros que emiten tarjetas de crédito y patrocinan un recinto mítico para el deporte y espectáculos varios en Madrid. Hace más de cinco años vi un tuit suyo que mencionaba a Asesority Abogados y me enteré de que podían reclamarse gracias a él. 

domingo, 17 de julio de 2022

Provocado por Rocío unchained

Anoche vi por primera vez “Tercer Cielo” en directo y me estaba opinando encima cual tertuliano cool. Rocío está desatá sobre el escenario y no sé si hay que agradecérselo a Bronquio, a Antonio Ruz, a Ernesto Novales, a Miguel Marín, al confinamiento, a ella misma o a todos un poco. Acostumbrado a verla con una sobriedad en cuanto a aderezos estéticos que obligaba hasta ahora a centrarse en su voz y el acompañamiento (a menudo una guitarra únicamente), el hecho de verla con el colchón que supone el artefacto sonoro salido de los cacharritos de Bronquio y desplegando todo su arte mediante el baile y la variedad de movimientos y gestos que ejecuta sobre el escenario con su clase y elegancia habituales a mí me hace una ilusión especial. Ya había hecho en anteriores espectáculos tanto algún amago de baile como gala de su sentido del humor pero en este Tercer Cielo consiguen entre ella y Bronquio llevarnos al séptimo.

No se pierdan ustedes en los próximos meses esta rave flamenca. Que el crítico no separe lo que la rave ha unido, y lo digo en singular porque este disco ha sido aclamado de forma unánime por la crítica (por toda la crítica menos por el de siempre imagino, seguro que entre unos y otros le han provocado al pobre ya una úlcera de un tamaño similar al del estado de Montana).




Rocío sigue cogiéndose una muñeca con la otra mano, es un gesto que repite en casi todos los conciertos como midiéndose el pulso, su metrónomo interno natural que le permite entrar siempre en el sitio y con la potencia y emoción adecuadas. Antes le pedía a los técnicos que le quitasen el eco y cualquier otro efecto porque no se reconocía cuando se escuchaba en los monitores, ahora creo que se conoce más y le importa menos lo que digan los demás sobre su carrera y sus decisiones, seguramente ya le da igual no reconocerse y lo que le interesa es precisamente eso: buscarse explorando todas las posibilidades que la técnica ofrece para vestir, disfrazar y jugar con su voz prodigiosa.

Del disco puedo decir poco que no se haya dicho ya, creo que es en general más oscuro de lo que parece pero tiene momentos de alegría y desinhibición, como la vida. Podría hablar de la riqueza de ritmos, la variedad de sonidos y percusiones, de la guitarra de “La Piel #1” que yo hubiera jurado que era una campana, es un disco que da para tesis. Rocío sorprende cuando canta y cuando cuenta, cuando respira, grita, susurra o suspira, cuando espera en silencio como espera ella: sin dejar de pensar ni sentir. Mi favorita es "Mmmm" porque cualquiera que haya tenido la suerte de pasar un ratito cerca de Rocío se habrá dado cuenta de que a veces le viene una melodía a la mente y empieza a cantar bajito entonando precisamente un "Mmmm". Me gustan muchísimo también "Niña De Sangre", "Droga Cara", "Prefiero La Muerte", "Mercancía" y "La Marca". Puede que sea un disco que no entre a la primera pero se queda para siempre cuando consigue entrar, tampoco permite realizar actividades peligrosas o manejar objetos punzantes mientras se escucha porque se precisan todos los sentidos puestos en él y una dosis elevada de concentración para apreciar las letras, los giros y efectos. Si le levantamos el pelo, la marca que lleva en la frente Rocío no es por la que murmura la gente que es pecaora, si acaso será la marca de la libertad, que por algo es la última palabra del disco y en el disco entero está ejercida. Pasarán varios lustros hasta que valoremos en su justa medida este disco y su impacto en el panorama musical.





viernes, 13 de agosto de 2021

Provocado por Mayéutica

El acontecimiento discográfico del año bien merece que vuelva a abrir esta ventanita ("desde que me dejaste...", la palabra ventanita dispara automáticamente en mi cabeza lo de "tengo el alma en pedazos / ya no aguanto esta pena / tanto tiempo sin verte / es como una condena")  al proceloso mundo del interné.

"Mayéutica" tiene todo lo que yo le pido a un disco: que me ponga los pelos de punta, que me emocione, que me levante de la silla, que no me aburra y que me haga esperar cada giro en las sucesivas escuchas. 


Interludio. Un arranque precioso y un na-na-na na-ná que se va cargando de energía y te va hinchando la caja torácica. Los guitarrazos del final ya hacen presagiar un discazo.

Primer movimiento. Después de la catarsis. Te empuja y te eleva que da gusto. Primera unión: la guitarra y el violín, a veces al unísono, subrayando los punteos, conversando entre ellos. Segunda unión: teclados, guitarra y violín a la vez. Si el hecho de que sonasen a la vez flauta, gaita y violín se conoció como "sonido Chieftains", esta unión de teclados, violín y guitarra eléctrica tocando lo mismo a toda velocidad (desarrollada en profundidad durante el tercer movimiento) yo creo que podría considerarse ya como "sonido Robe".

Segundo movimiento. Mierda de filosofía. Se lanzó como sencillo del disco y me chocó cómo podía empezar la canción tan arriba, luego se entiende perfectamente viendo de dónde viene cuando escuchas el disco entero. Ese trocito funky, lo que hace con el bajo ahí ese hombre es mejor que la mitad de los discos publicados este año (y que todos los discos de reggaetón juntos). Un estribillo más cercano al grito que al canto. Que no quiero asomarme ni al fondo de mí mismo...

Tercer movimiento: un instante de luz. Mi favorito. Ese "tú haciéndome llegar al límite, al deseo", ese "ahora siento el cuerpo"; mención aparte merece el "que-he-vénido a buscar". Hay dos momentos en el disco en los que Robe juega con la acentuación (que suele respetar bastante): uno es este "que-he-vénido a buscar" y el otro es el "ya-yé" que hace con "y-hoy-el espacio-tiempo..." y uno, como oyente, agradece ambos porque le hacen levantar las orejas como los gatos cuando se cae algo al suelo; el "con esta flor la pri-ma-ve-ra" y su repetición, gloria bendita. Los cambios de ritmo y de intensidad de la música coinciden a lo largo del disco varias veces con lo que narra la letra y cuando eso sucede a mí es que se me saltan las lágrimas. Me encanta el momento reggae "y estoy harto de sobrevivir...". Este movimiento es una enciclopedia de la música de los últimos setenta años.

Cuarto movimiento: yo no soy el dueño de mis emociones. Aquí Robe va con todo, tira la casa por la ventana. Despliegue de todos los misiles: una batería que suena como si cada golpe fuera un cañonazo, un violín inspiradísimo, guitarreo por doquier y punteos hechos con el violín, "yo no sé si el maaaar, si el maaaaaar...", "el suelo se mueve, en serio, se mueve, me desequilibraaaaa", "yo no soy el dueño de mis e-mo-ciones...". El otro juego con las sílabas "ya-yé", el momento tranqui casi jazzístico con una batería contenida y unos teclados juguetones. Este movimiento es como si Robe tuviera todos los discos que se han publicado este año encima de la mesa, los tirase al suelo barriéndola con el brazo como en las películas y dijera "a ver chavales, esto se hace así".

Tremendo el vozarrón que a veces es un coro y otras un instrumento más.

"Mayéutica" empieza con un interludio porque está concebido como la continuación de "La ley innata", como todo el mundo sabe ya a estas alturas.

Dulce introducción al caos. Maravillosa, con Vicky Gastelo haciendo coros (demasiado bajito pusieron su voz en la mezcla para mi gusto). Con el homenaje al "Jesús, alegría de los hombres. Cantata 147" de Bach. 

Primer movimiento: el sueño. Repetitiva, como los sueños. Incluye algunas pesadillas. Con un guitarreo y un estribillo imposibles de no cantar. Tiene una progresión melódica justo al final que se encuentra mejorada y ampliada en Mayéutica.

Segundo movimiento: lo de fuera. El "se acabó" y sus consecuencias, los cristales rotos, el derribo, el futuro incierto. El "eje del salón" que también aparece en el interludio de Mayéutica. Un final con metales circenses (soy muy partidario de las fanfarrias). 

Tercer movimiento: lo de dentro. El destino, que siempre miente. "Maldita sea la luz que me desvela". Guitarreo del bueno, desesperación y rabia. 

Cuarto movimiento: la realidad. Mi favorito, el que va directo a hurgar en la herida. "Perdí el sentido del camino". Con Ara Malikian al violín. Como sucede en Mayéutica, el cuarto movimiento es una especie de resumen de los tres anteriores y contiene toda la emoción del disco en un frasquito para colgártelo del cuello.

Coda flamenca. Las codas no me gustan, ninguna de las dos. 

El día de mi cuadragésimo segundo cumpleaños tenía planeado ir a Sevilla a ver el concierto correspondiente a la gira de despedida de Extremoduro, nunca he llegado a verlos en directo. Robe decidió que pasaba de la gira y se cancelaron los conciertos pero si va a seguir sacando discos así, por mí puede seguir cancelando todas las giras de despedida de Extremoduro que quiera.

El otro día Robe (y el resto del grupazo que ha montado) hizo una emocionante rueda de prensa para presentar la gira de este otoño, creo que es la primera rueda de prensa que veo entera. Dijo que tenía otro disco entero en la cabeza y que las canciones eran todavía mejores, se me hace la boca agua.


El otro acontecimiento ha sido la publicación del "Portas" de Marisa Monte con, por primera vez desde hace diez años, un puñado de composiciones nuevas. "Elegante Amanhecer" y "A Lingua dos Animais" me ganaron al vuelo, desde la primera escucha, entran muy bien. 

En otoño llegará el nuevo de Quique González y esa gira promete ser de las mejores de su carrera porque está cantando y tocando la guitarra mejor que nunca.

viernes, 28 de junio de 2019

Provocado por la apropiación cultural

Hoy voy a hablar del absurdo tema de la apropiación cultural, que está de moda. Yo creo que no había oído hablar de este concepto hasta que una asociación de gitanas flamencas acusó a Rosalía de ello (a Rosalía le han dado hasta en el carné de identidad por todo en general, cualquier excusa es buena).
O a lo mejor sí que había oído hablar de ello pero no con ese nombre, una amiga de Benín acusó a Angelique Kidjo de eso mismo: de apropiarse de la tradición de su país y presentarla como una creación propia.

El country adoptó el violín de la música celta, el flamenco incorporó el cajón peruano, el fado se quedó con la guitarra inglesa, la influencia africana en toda la música en general es innegable. Y luego está M.I.A. que podrían decir que se ha apropiado de todos los sonidos del mundo.

A primera vista podría parecer que hay una competi entre Rozalén, María Arnal y Raquel Lúa por ver quién imita más y mejor a Silvia Pérez Cruz pero el argumento se cae rápido teniendo en cuenta que la propia Silvia dijo hace tiempo que había escuchado a muchas ancianas por los pueblos de Estepaís (a.k.a. España) que cantaban igual que ella. No sé si alguien acusó a Silvia de impostar el acento andaluz cuando formaba parte de Las Migas, que digo yo que cada uno podrá hablar y cantar con el acento que le apetezca.

¿Y el cine de qué se apropió? ¿Y los videojuegos? ¿Y la pintura hiperrealista se apropia de la realidad? ¡Cuánta tontuna!

La cultura no son sacos de manzanas a granel. Las manzanas no se plagian, se roban. Si se usan dos verbos distintos será porque no es exactamente lo mismo. La cultura tendría que compartirse (además de venderse para garantizar un mínimo sustento vital de sus creadores, recopiladores y transmisores). No se trata de pagar derechos de autor a la R.A.E. por usar cada palabra del diccionario ni a los romanos cada vez que pisemos una carretera pero estaría bien que la gente que intenta vivir de algo relacionado con el arte lo consiguiera y tuviera el reconocimiento que merece (si es posible en vida).

jueves, 28 de marzo de 2019

Provocado por Rocío Márquez (de nuevo)

Hace justo un mes Teo Sánchez organizaba un programa especial en Casa Patas con entrevista y avance de algunos temas en directo del nuevo disco de Rocío Márquez que se pondría a la venta pocas horas después.

El 15 de septiembre del año pasado, antes del concierto Momentos Alhambra en Barcelona, Ernesto Novales me dio cuatro pistas acerca del nuevo disco de Rocío, me gustó tanto lo que oí que creo que me puse a aplaudir dando saltitos cual GIF de Twitter. Pensé que era el disco que le faltaba para que se animaran a escuchar cómo canta los que todavía no lo habían hecho.

El disco se compone únicamente de tres elementos: la voz perfecta de Rocío, la guitarra original y creativa de Canito y la percusión precisa y discreta de Agustín Diassera. A veces no hace falta más para que algo te llegue.

Es un disco de largo recorrido. Da para muchas y espaciadas escuchas y estos son algunos de los momentos que más me han llamado la atención y emocionado:
- “Luz de Luna” entera.
- El final espectacular de “Trago Amargo”.
- En “Entorna la puerta” hay doce segundos de éxtasis sonoro a un minuto y seis segundos del final del tema.
- “No Sentir” te deja como si ya lo hubieras sentido todo cuando acaba.
- La primera vez que escuché “Llegar a la meta” en directo estuve los cuatro minutos con la boca abierta.
- Mis favoritas son el “Quiero” de Bambino al que le ha quitado dramatismo pero le ha aportado una profundidad que hace que quieras escucharla en bucle hasta que te hartes y “Más Verdad”, ya me gustaba la letra cuando se la había escuchado en directo alguna vez y los arreglos de Canito desde la introducción al oleaje de notas en la parte central me parecen una genialidad.
- Creo que los bonus track empiezan con los ladridos lejanos del perro pero no queda muy claro. En cualquier caso podrían de igual modo haber sido los temas centrales. Los dos fandangos con los que suele acabar los recitales de flamenco clásico (con dos arreglos tan diferentes de Canito) son para entrar a vivir.
- Es curioso cómo juega con la voz en las coplas: parece que se le va a quebrar pero sin llegar a hacerlo (esa cuerda floja por la que camina siempre Silvio Rodríguez) en el “crujío frío y seco” para luego soltar toda la potencia antes del último “se nos rompió el amor” (¡cómo coge aire ahí!).
-“Andaluces de Jaén” con Kiko Veneno.

Resumiendo: que es un discazo y que esta noche vuelve a ofrecer un adelanto en el Teatro Maestranza de Sevilla dentro de un espectáculo dividido en tres partes bautizado como “Alternativas”, jugando con la proximidad de la plaza de toros, y el 10 de abril será el estreno absoluto en los Teatros del Canal de Madrid dentro del exitoso Festival Internacional de Arte Sacro (quedan algunas entradas en el anfiteatro a precio de caña y tapa en Malasaña) en el que ya participó hace unos días con su “Sinestesia” frente a cuadros de Rubens del Museo Del Prado.

lunes, 7 de enero de 2019

Provocado por las expectativas


Si nada lo impide este 2019 para mí viene con un Low y un Viña Rock debajo del brazo. También con Vicky Gastelo en la Galileo, Leiva en el Palacio de los Deportes, con Rocío Márquez y Jorge Drexler en Pamplona entre otros conciertos, no creo que muchos más.

Caerán nuevos discos de Rocío Márquez, Leiva y Rayden. Quique González dijo el otro día que estaba preparando algo para este año pero no especificó si era un disco o una gira o qué.

Espero bastante de los nuevos discos de Rayden y de Leiva; Rocío Márquez va a un ritmo de discazo por año ("Diálogos de Viejos y Nuevos Sones" es una delicia de llorar a lágrima viva) y ella siempre supera las expectativas.

A ver si cae libro nuevo de Carlos Castán y con esto para mí ya estaría, ya me compensaría el 2019 aunque mi hermana se haya encargado de recordarme desde el primer día del año que a lo largo del mismo se producirá un hecho relevante: cumpliré cuarenta años. Es muy simpática ella.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Provocado por el éxito de "Me Dejó Marchar"


En el Sonorama del año pasado vi un rato del concierto de Coque Malla y me apunté en el móvil una canción que me gustó, suponía que se llamaba "Me dejó marchar" porque lo repetía varias veces en el estribillo. Hay algunas canciones de Coque Malla que me gustan mucho y esa era una de ellas. No busqué la canción inmediatamente, de hecho no llegué a buscarla y, tras el éxito del videoclip de su concierto en Madrid, he vuelto a ver la nota en el teléfono con el título de esa canción. En el vídeo todo sale bien: Iván Ferreiro está disfrutando como un niño, suena todo de lujo (y suenan muchas cosas), el público del teatro está emocionado (en fin, que el público de Madrid es gloria bendita). Es un vídeo que no puedo evitar reproducir un par de veces seguidas y supongo que le pasa a mucha gente lo mismo y por eso se ha visto casi cuatro millones de veces:

Coque Malla e Iván Ferreiro - Me Dejó Marchar

Hace mucho tiempo que empecé a escribir esto y no se habían lanzado todavía sendos pelotazos de Rosalía: "Malamente" (18 millones de reproducciones y subiendo) y "Pienso en tu mirá" (más de 12 millones de reproducciones). Los vídeos están muy currados y el hecho de que todos los famosos del mundo aparezcan en Instagram cantando tus canciones también ayuda un poquito.


Los discos que espero para después de verano:


- "Diálogos de viejos y nuevos sones" de Rocío Márquez, Fahmi Alqhai, Rahmi Alqhai y Agustín Diassera. No busquéis más, no habrá disco más bonito y original publicado este año. Hace unos meses en Manresa, después de un concierto de este espectáculo, escuché una conversación entre dos parejas de amigos, uno de ellos decía "posiblemente sea la mejor de las jóvenes". Sin duda es la mejor, Rocío crea en cada concierto, crea casi sin darse cuenta porque lo de crear y emocionar parece que es innato en ella, practica la búsqueda constante de la belleza en cada nota que canta, el público es consciente de ello y tiene la certeza de estar ante esa exquisitez a la que tan fácil es acostumbrarse.

- "Lo he vuelto a hacer", el nuevo disco de Vicky Gastelo. La conocí gracias a los programas de Santiago Alcanda en cadenas diversas en los que Quique González y Gastelo caían día sí y día también. Fui a verla a la presentación de "Ahórrate Las Flores" en la FNAC de l´Illa Diagonal, luego la vi como telonera de un concierto de la gira de "Avería y Redención #7" y ya en Madrid la vi varias veces en el Libertad 8, la sala Clamores, la Galileo y ahora hace tiempo que no la veo en directo y tengo muchas ganas de volverla a ver.

Del disco de Gastelo no he oído nada pero seguro que está muy bien porque los anteriores lo estaban y ella escribe que da gusto. Del "Diálogos" espero que sea un exitazo porque la propuesta lo merece.

También espero los discos de César Pop y Jero Romero pero el primero parece que no encuentra el momento para grabar sus nuevas canciones y del segundo no se sabe nada (y creo que no hay mayor consenso en la península ibérica que el suscitado por la necesidad de un nuevo disco de Jero Romero pero ya).

El panorama musical patrio de los últimos treinta años sin Suso Saiz, Refree, Ricky Falkner, Charlie Bautista, Paco Loco, Paco Román, Luis Alberto Segura y alguno más que se me olvide no habría sido el mismo, de hecho casi seguro habría sido bastante peor.

lunes, 20 de agosto de 2018

Provocado por un verano melancólico

Este verano está siendo melancólico en líneas generales por muchos motivos y entre ellos por dos retiradas, dos anuncios de retirada que uno es consciente de que tendrán que producirse algún día pero tampoco hacía falta que fuera tan pronto: la de Dani Pedrosa del motociclismo y la de Mara Torres de La2 Noticias. Aunque desde que ya no se emiten en abierto las carreras de motos y aunque más de una vez me quedara dormido en el sofá esperando a que acabara el insulso documental de turno (programado con el único objetivo de retrasar la emisión de La2 Noticias) no siguiera tan de cerca como me hubiera gustado ambas trayectorias, yo tengo a ambos como referentes y los miraba cuando tenía un mal día como otros miran a la Virgen del Rocío. Cuando Dani volvía a quedar cuarto pero a pesar de ello seguía manteniendo la ilusión para la próxima carrera, cuando volvían a relegar la emisión de La2 Noticias a la una de la madrugada habiendo sido la de la noche anterior a las once y media pero a pesar de ello ahí estaba Mara bailando al final del informativo como si no fuera con ella el agravio. 

También me recuerda el paso de los años. El tiralíneas, el pilotaje más limpio y elegante que hayan visto los circuitos, los comentarios de Ángel Nieto, la caída de Australia en la que Dani se rompió los tobillos después de haber ganado el campeonato matemáticamente, el bloque en el que vivían sus padres y que alguna vez me tocó repartir cuando era cartero en Castellar, el recibimiento en el balcón del ayuntamiento al que pensé en ir pero al final no fui. 

La2 Noticias se caracteriza por la ironía fina de los golpes de José María Coto (todavía me estoy riendo del "eurovisivo discurso"), la zarigüeya, el ministro de la Felicidad de Bután, las carreras más inverosímiles, las exposiciones y conciertos, el tono didáctico de Mara Torres. "Torres y Reyes", la noche del Planeta, la lectura de los libros de Mara y la primera vez que la vi en la firma de El Corte Inglés de Goya, la emoción de que al decirle mi nombre ella me contestara con mi apellido (se lo había aprendido de tanto darle la brasa en Twitter). 

De ambos lo que me admira es su resistencia ante las condiciones más adversas porque a mí me gustaría acercarme aunque fuese de lejos a esa fuerza de voluntad, a esa capacidad de sobreponerse a las dificultades y superar los obstáculos que puedan encontrase en su camino. 

Ojalá no se vayan muy lejos y podamos verlos en otras pantallas para que sigan siendo nuestros referentes.

Contribuye a esa melancolía la escucha obsesiva del "Pequeños, medianos y grandes éxitos" de Luz Casal. ¡Qué colección de maravillas y qué variedad en los arreglos! Canciones que ya no recordaba que me gustan tanto: "Ni tú ni yo", "Pueden ser tantas cosas", "Palabras guardadas", "Te dejé marchar", "Dame un beso", "A veces un cielo"; canciones que me llevan por ejemplo a una cuestión relacionada con la cornamenta de unos conocidos que comentamos en su día mi madre y yo mientras en la radio de la cocina sonaba muy oportuno el "que el amor es un misterio y que importa sólo a dos" de "Besaré el suelo".  

lunes, 11 de junio de 2018

Provocado por la cutrez y la falta de respeto al arte en general

El libro es del 2010 pero no sé si hemos avanzado mucho en este aspecto. Juan Abarca (Mamá Ladilla, Engendro) escribe en Simpatía por el relato (Editorial Drakul) lo siguiente: "no se puede obviar que vivimos en un país, digámoslo ya, cutre. Muy, muy cutre. Un plomizo entorno en el que, si algo se puede hacer un poquito peor, se hace. Y si no, al menos se intenta". En este relato confecciona un irónico manual del que extraigo un par de ejemplos orientado a organizadores de festivales describiendo el terrorífico panorama al que se enfrenta un músico cuando llega a un festival de rock de tamaño pequeño o mediano en un pueblo cualquiera de la geografía patria.





Pues este viene siendo el panorama y me temo que experiencias similares podrían encontrarse en otros estilos y contextos, tal drama no queda circunscrito al rock ni a los festivales de verano. No sé si es soberbia, desidia, una mezcla de ambas o simple desprecio sistemático por toda manifestación cultural debido a una ignorancia enquistada que se sustenta en tópicos y prejuicios.

¿Empezamos a tomarnos en serio a nosotros mismos de una vez? ¿O van a tener que venir otros a decirnos lo buenos que son nuestros artistas para que nos lo creamos igual que vienen a explicarnos nuestra Historia y nuestra Literatura?

Ahora que parece que la Cultura vuelve a merecer un ministerio que se encargue de cuidarla, sin que nadie espere gran cosa de su ministro, vamos a ver si nos sorprende y hace algo el mucho o poco tiempo que dure en el cargo.








domingo, 27 de mayo de 2018

Provocado por la rueda de prensa de esa persona a la que alguna gente votó

"¿Tú qué esperas de la vida?" era la pregunta que siempre nos hacía mi madre a mi hermana y a mí cuando éramos pequeños cada vez que rompíamos o perdíamos algo, suspendíamos (bueno, lo de suspender lo capitalizaba yo) o como reacción a cualquier otra idea peregrina con predecibles consecuencias que tuviéramos entre manos y que no respondiera a los parámetros lógicos y cartesianos del mundo adulto en general. Ahora ya no nos la hace, a lo mejor lo sigue pensando pero ya no nos hace la pregunta, ha desistido. Que es más o menos lo que ha hecho el país entero. La diferencia entre lo que hacen los trabajadores de RTVE cada día (exteriorizándolo cada viernes en forma de luto) y lo que hace el resto de España es de una letra únicamente: ellos lo que hacen es resistir y el resto estamos más en lo de desistir desde hace algún tiempo.


Esa persona que solía huir despavorida cuando se le acercaba un periodista o, haciendo un exceso, aparecer en forma de simulación a través de una pantalla de plasma situada en una sala próxima (realidad virtual de mercadillo), de repente tiene una pataleta porque aquellos que ayer aprobaron sus presupuestos le piden hoy que se vaya, que convoque elecciones o le presentan una moción de censura a raíz de esa sentencia que todos tenemos en mente, le piden que haga algo para variar, cualquier cosa. Y sale todo ofendido, con una expresión de contrariedad mal ensayada a quejarse porque le han quitado el paraguas cuando estaba lloviendo, él lo había dejado tirado en una plaza justo al empezar a llover y resulta que vuelve a por él media hora después y el paraguas ya no está. Si mi madre hubiera estado en esa rueda de prensa (y tuviera un atisbo de esperanza depositada en la clase política actual) seguro que se le habría escapado un "¿tú qué esperas de la vida?".


Esa persona a la que me refiero no parece tener la más mínima intención de irse nunca, ni por la sentencia ni por nada. El "melasudismo" que acuñó Jabois alcanzó la semana pasada su máxima expresión y yo iba a decir que no salgo de mi asombro pero lo peor es que ya he perdido la capacidad de sorpresa, yo también he desistido y no espero nada de esa persona a la que alguna gente votó supongo que creyendo en su ingenuidad que haría algo, desconociendo que el hecho de no hacer nada para él ya es algo.

martes, 12 de diciembre de 2017

Provocado por Diálogos 3 (otra vez)

El otro día estaba en un concierto de Cristina Branco. Recordé antes de que empezara que la descubrí escuchando Diálogos 3. No cantó ninguna de las canciones que a mí me empezaron a gustar de ella, de ninguno de sus primeros discos y llegué a la conclusión de que es normal porque hace veinte años de aquello y lógicamente ha ido variando el repertorio. Y entonces me pregunté cuántos artistas había descubierto gracias a Diálogos 3, a cuántos conciertos había ido asistiendo a lo largo de los últimos veinte años porque un día Ramón Trecet pinchó una canción suya y la grabé (o mi madre me grabó el programa entero porque yo no podía escucharlo y no había podcasts ni nada parecido todavía). 

Kroke, Sharon Shannon, Dorantes, Lidia Pujol, Phil Cunningham y Aly Bain, Luar Na Lubre, Carlos Núñez, Uxía, Mercedes Peón, Goran Bregovic, Yann Tiersen, Javier Krahe, Kepa Junkera, Jorge Pardo, Carles Benavent, Perico Sambeat, Brad Mehldau, Carmen París, Ara Malikian, Chano Domínguez, Katie Melua y la propia Cristina Branco. De todos ellos he disfrutado en directo gracias a que un día Ramón Trecet decidió que había que apoyarlos y radiarlos a diario en Radio 3 a la hora de la siesta. 

Fui a ver Amélie un par de veces al cine porque ya me gustaba antes de verla, ya escuchaba la banda sonora a diario y la película sin esa banda sonora no sería gran cosa. Recuerdo lo mucho que me gustó Dorantes desde el primer tema que escuché. El "Resignation" de Brad Mehldau, la grata sorpresa que supuso "Savia Nueva". Cómo narraba la primera vez que vio a Jeff Buckley. Los festivales de Jazz de San Sebastián y San Javier, La Mar de Músicas, Pirineos Sur. La entrevista a Enya, el especial de Eva Cassidy, John Muir y los parques nacionales. Las griegas, Giogos Dalaras, Arto Tunçboyaciyan, Jan Garbarek, Capercaillie, Nightnoise, Connie Dover, Mary Black, Dolores y Sean Keane. Caledonia.




lunes, 9 de octubre de 2017

Provocado por “Deleted Files” de Neuman

A Paco Román a veces se le va la pinza y cuanto más se le va, más me gustan sus canciones. Con “Deleted Files” se le ha ido clarísimamente para nuestra fortuna.

Si cree que una canción necesita un coro de niños y que tiene que durar ocho minutos pues los dura y no hay más que hablar, esos son los músicos que me gustan. Si una canción te pide durar un minuto para qué alargarla y si otra, como es el caso de “Deleted Files”, tiene que durar un poco más de doce minutos, pues no se puede cortar, tiene que ser así, lo importante es la canción siempre y todo lo demás está a su servicio.

A la voz de Paco Román se le intuyen las lágrimas que hay detrás, tiene una melancolía contagiosa que te descoloca un poco, que te deja sin argumentos, lo único que puedes hacer es dejarte contagiar y disfrutarlo.

Su voz combinada con una melodía obsesiva y pegadiza consigue que a lo largo de la canción cambie tu estado de ánimo y circule por varias etapas: te serena, te invita a bailar, a tararear; realmente no es una canción, es una película sonora cuya eterna parte instrumental te sugiere imágenes, objetos, escenas, te lleva de la mano viajando por una sucesión de estados de ánimo que acaba casi obligándote a gritar con los punteos finales.

Además su escucha en bucle lleva un par de días librándome de la política y eso no tiene precio. Me imagino a Thom Yorke bailándola, solamente ese baile daría para videoclip.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Provocado por la última mudanza

Tuve al caminar por la Puerta del Sol el otro día una especie de melancolía prematura, esa extraña sensación de que era una de las últimas veces que la pisaba con regularidad y recordé la primera vez que aterricé en ella, el primer bar al que entré y el trozo de pizza que compré a las tantas de la madrugada en aquella esquina en ese primer viaje, cuando quedamos y aparecí como un pincel, cuando quedé con ella para donar sangre y al final doné yo solamente y nos tomaron por novios aunque no lo éramos, la ballena como punto de partida, los mariachis, la inauguración de la tienda oficial de Apple, las veces que la crucé para ir a Lavapiés, las veces que la vi abarrotada durante el 15M, la emoción del primer grito mudo.

Empecé a pensar en los dos o tres museos que al final no he visitado todavía por pereza, hice acopio de películas y música en la Fnac de Callao porque ahora no tendré una a menos de 130 kilómetros de casa y el invierno es muy largo. Y tenía la sensación de que tenía que aprovechar los últimos días, compaginar las cajas de la mudanza con las últimas obras de teatro, con los últimos conciertos, con los últimos helados de Sani Sapori.

Y se me ha pasado el verano entre idas y venidas y ahora que ya no estoy en Madrid no tengo la sensación de haberme ido todavía. No me sentí como un extraño cuando llegué y ahora no me acabo de creer que la haya dejado.

domingo, 19 de marzo de 2017

Discos del 2017

Este año tengo cinco discos entre ceja y ceja: los de Rayden (“Pólvora Mojada” me parece una de las canciones del año), Jorge Drexler, Los Planetas, Mayte Martín (Tempo Rubato, con campaña de crowdfunding a punto de ponerse en marcha) y Silvia Pérez Cruz (entre sus cuatro o cinco cuerdas, plasmando en disco lo que empezó como cita anual en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional). 

Y hay otro que espero con especial ilusión: el de Rocío Márquez. Desde hace muchos meses tengo que escuchar su voz todos los días; no es una obligación, es una necesidad casi fisiológica, aunque sólo sea una canción, un estribillo, un algo. Sé por la web del Teatro Victoria Eugenia que el título del disco será Este Firmamento* (o por lo menos su concierto allí se anuncia así por lo que dos y dos suelen ser cuatro...), sé que va a ser tirando a experimental: con saxofón, piano, percusión y la voz de Rocío. Y sé que me va a gustar porque me gusta todo lo que hace, porque todo lo hace con exquisito gusto, con respeto y riesgo, por su capacidad de transmitir y emocionarme cante lo que cante. El viernes pasado en el Auditorio Nacional le pegó tal repaso a todos los palos que parecía estar abriendo cada uno de los tomos de una enciclopedia flamenca y tuve la sensación al terminar de que había dado un puñetazo encima de la mesa, como queriendo advertir, levantando el dedo índice de su mano izquierda -como lo hace al cantar- que a nadie se le ocurriera poner en duda su flamencura, que ese es el punto de partida de su arte y la base para todo lo que hace y va a hacer en el futuro que seguro será mucho y muy variado (probablemente no fue esa su intención al elegir el repertorio del recital pero a mí me lo pareció). Pues falta mes y medio todavía para su lanzamiento pero lo bueno se hace esperar...

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*Finalmente el disco se llama Firmamento y el concierto de San Sebastián se aplazó a última hora sin que de momento (a 21 de agosto) se haya anunciado nueva fecha.

Firmamento sigue aumentando su leyenda y llenando páginas de artículos al respecto, al escucharlo pensé que a lo mejor sería difícil reproducirlo en directo. Me equivoqué, en directo es igual de emocionante o más incluso que en disco. He asistido dos veces al concierto de la gira de presentación y tengo previsto verlo otras dos por lo menos. La fuerza, la sensibilidad, la voz cristalina y el buen gusto de Rocío encandila y emociona a quien la escucha, no hay más que oír los comentarios del público asistente al terminar los conciertos, "valiente" es el piropo más repetido.

Jorge Drexler a estas alturas ha mostrado un par de canciones del disco nuevo y "Telefonía" ya huele a clásico marca de la casa.

A los seis discos comentados se han unido tres que me han sorprendido (a mí y a todo el mundo) muy gratamente:

- "Los Ángeles" de Rosalía y Refree. La intimidad que consigue crear esta pareja en directo es impresionante. El silencio que se genera cada vez que Rosalía canta mirando a los ojos al público hay que sentirlo.

- "45 cerebros y un corazón" de María Arnal y Marcel Bagés. El concepto del disco me recordó al "granada" de Silvia Pérez Cruz y Refree (pero también me lo recordó "Los Ángeles"). Tiene tres canciones que escucho casi a diario y que me siguen maravillando cada vez.

- "Conexión" de Marco Mezquida y Chicuelo. Carlos Pérez Cruz (@clubdejazzradio) lleva años hablando de Marco Mezquida y no sé si le hace caso mucha gente pero tendrían que hacérselo.

martes, 24 de enero de 2017

Provocado por "Malviviendo"


Uno presume de enterarse de las cosas tecnológicas pero la verdad es que cada vez me entero de menos. Del fenómeno que se produjo con la webserie “Malviviendo” en su día no me enteré. La serie es gamberra, con un vocabulario soez, zafio, a veces desagradable incluso, sueltan esos exabruptos que sienta tan bien soltar de vez en cuando provocando carcajadas casi en cada capítulo y a mí me enganchó desde el primero. La primera vez que escuché a alguien hablar de ella creo que fue en el EBE (Evento Blog España) del 2013, en una charla sobre el fenómeno Youtuber si no recuerdo mal. Una chica en el turno de preguntas le recomendó a los ponentes que vieran la serie, dijo que estaba muy bien y que de Despeñaperros para abajo también se hacían cosas interesantes (comentario que provocó los aplausos de gran parte del público asistente). Hace muchos meses, en una de esas tardes en las que entras en la FNAC para pasar el rato y sales con una bolsa llena de CDs y DVDs, compré la “Edición Especial Coleccionista” de “Malviviendo" y ahora he devorado las tres temporadas en un par de semanas. 

Y viendo el documental con el que acaba el último DVD me he dado cuenta de los medios ridículos con los que empezaron a hacerla y del trabajo que hay detrás. Ocurre con "Malviviendo" como cuando escuchas por primera vez un cante interpretado por Rocío Márquez: parece que no hace esfuerzo ninguno al cantar, da esa sensación pero descubres el equívoco cuando ves que en sus actuaciones en directo todos los músculos de su cara, su postura, el movimiento de sus brazos, todo está al servicio de que su voz suene perfecta en cada nota emitida. Lo mismo sucede cuando escuchas a Mayte Martín, a Marisa Monte o a Ellis Regina: parece que la voz fluye como un manantial. Algunas escenas de "Malviviendo" te resultan tan cotidianas si has crecido en un barrio más o menos marginal que no dudas de su credibilidad. Viendo el documental sobre la serie te das cuenta de las dificultades por las que han pasado para sacarla adelante y de que se han currado cada capítulo como si fuera el último (porque a lo mejor lo era realmente).

Después de "Malviviendo" he seguido con “Entertainment" y me sigue gustando su rollo por lo que seguramente vea también el resto de cosas que han hecho y que hagan en el futuro.  

lunes, 12 de diciembre de 2016

Provocado por Rocío Márquez


No había oído hablar de Rocío Márquez y la conocí gracias al disco "Una Luz Flamenca" que montó hace pocos meses Javier Limón con varias intérpretes aportando su toque flamenco a algunas canciones de Luz Casal (a mí las versiones que más me gustaron fueron la de La Shica y la de Rocío Márquez cuya voz te atrapa, te corta la respiración, te emociona y te provoca una admiración sin remedio incluso aunque no tengas ni idea de flamenco). Busqué sus discos en iTunes (compré los dos que hay disponibles) y cuando en agosto fui a La Unión a ver a El Cabrero, al salir había un puestecito de deflamenco.com y pregunté si por casualidad tenían los de Rocío Márquez (me llevé los mismos que había comprado en iTunes). Le dije con cierta nostalgia al señor deflamenco.com que había comprado algún CD en la tienda que tenían en Madrid, en la calle Moratín, antes de que únicamente vendieran los discos por internet. Él me dijo que efectivamente Rocío Márquez es una maravilla, que tiene una voz preciosa y que con "El Niño" me estaba llevando una joya y yo, que coincidía en todas sus apreciaciones, me fui tan contento a casa.

La única explicación que se me ocurre para tratar de entender el motivo por el que no es más conocida es que la gente no la ha escuchado, porque en cuanto escuchas su voz perfecta y el buen gusto con el que canta te quedas enganchado a su voz para siempre. El escuchar cómo canta tiene que ser bueno hasta para el riego sanguíneo y cualquier día lo recomiendan por prescripción facultativa.

El sábado pasado éramos pocos en Nerja, hace ocho años fui a ver a Silvia Pérez Cruz a Sant Cugat del Vallés (cantaba temas de Bill Evans con Joan Díaz al piano), la actuación era en el Casal de Joves de Torreblanca y gratuita, a pesar de todo el público era más escaso incluso que el del sábado. Yo no lo entendía pero creo que la causa era la misma: la gente no la conocía, no la había escuchado todavía, no existe otra explicación para ambos casos. Concurren en Rocío Márquez las mismas virtudes que en Silvia: una voz preciosa, un estilo personal en constante perfeccionamiento y evolución, exquisito gusto, versatilidad, valentía, humildad, generosidad, fuerza, dulzura y una simpatía extrema; también a Rocío le darán un Goya, un Oscar o lo que sea, es cuestión de tiempo.

Conciertos como los de Silvia y Rocío son de los que te reconcilian con el ser humano y con la vida en general, sales de ellos con la sensación de que hasta eres mejor persona de lo que eras antes de haber entrado.

viernes, 7 de octubre de 2016

Provocado por "tenemos lo que nos merecemos"

Ya no me enfado cada vez que escucho esa expresión cuando alguien se refiere a políticos o empresarios o a lo que sea en general porque cada vez estoy más convencido de que muy a mi pesar es cierto: tenemos lo que nos merecemos. Somos un país de miserables y envidiosos, de rastreros y traidores, de trepas y cobardes. Y sufrimos las consecuencias de todas esas actitudes tan nuestras.

Un país sin iniciativa, sin capacidad de comprometerse con causa alguna ni de arriesgarse. Un país en el que no vale la pena invertir, en el que nadie se atreve a confiar. Un país idiotizado por Telecinco y paralizado por el miedo. En líneas generales la cosa es así. Hay excepciones, claro, y por esas excepciones seguimos existiendo. Gracias a ellas no lo manda uno todo al carajo, aunque se tiende a arrinconarlas, a relegarlas a altas horas de la madrugada, a acorralarlas, a ignorarlas para que no brillen demasiado, para que no suban el nivel de la mediocridad predominante.