miércoles, 2 de julio de 2014

Provocado por los sueños recurrentes



A lo mejor hacía veinte años que no soñaba con ella y en una semana ha aparecido dos veces en mis pesadillas (el primer sueño sin duda lo fue, del segundo no recuerdo mucho pero creo que fue un poco más placentero). Hace casi veinte años pensaba en ella todos los días y antes de dormirme seguramente era su rostro la última imagen que tenía en mente. Y pienso en cómo sería quedar algún día para tomar un café los dos, algo que creo que nunca hicimos hace veinte años. Ella me contaría las cosas que yo sé que le han pasado o a lo mejor no, si no le apetece no y yo tampoco sacaría esos temas delicados, o puede que sí.

Recuerdo que una vez escribí en Sant Jordi algo pensando en ella y Assumpta, nuestra profesora de inglés -y la mejor profesora en general que he tenido en mi vida-, dijo después de que se supiera que yo había ganado un premio, el segundo creo recordar, que se había emocionado leyéndolo. Yo no me lo creí pero atando cabos es posible que fuera muy evidente lo mío: la corrección simultánea de las dos libretas -la suya y la mía- de los deberes el día en el que ella hizo campana para ir a ver cómo entrenaba el Barça estando yo sentado en primera fila justo delante de Assumpta o cuando nos pilló sentados en el suelo de un pasillo poco concurrido del colegio (ahora mismo sería incapaz de encontrarlo) repasando a última hora para un examen, de hecho exclamó "¡os pillé!". Todas esas cosas le habían puesto sobre aviso y supongo que mi historia confirmó sus sospechas y le pareció bonito.

Recuerdo muchas risas, muchos momentos que son refugios a los que volver de vez en cuando para resguardarse de la realidad presente. Los amores jamás correspondidos son los mejores porque no tienen oportunidad de decepcionarte y su recuerdo siempre es más agradecido.


lunes, 16 de junio de 2014

Provocado por Boardwalk Empire

La serie que más me ha gustado últimamente es Boardwalk Empire. Por la trama, la evolución de los personajes, los decorados, la iluminación, los travellings, el vestuario, los distintos acentos de los actores pero sobre todo por la música. Especialmente en la cuarta temporada las canciones adquieren un protagonismo tal que parecen un personaje más.

Uno ve las comedias (como Dos hombres y medio por ejemplo) con cierta predisposición a reírse pero no espera mucho más que sonrisas cuando está delante de un dramón mafioso y sin embargo hay un momento impagable en esta serie: el alcalde de Atlantic City hace una declaración a las puertas del ayuntamiento (o el parlamento o el edificio oficial que fuese), con la correspondiente nube de periodistas colocados ante él en semicírculo en las escaleras, para dejar claro que quien manda en la ciudad es él. Ante tal afirmación, a todas luces falsa puesto que todo el mundo sabe que él es una marioneta de Nucky Thompson (el mafioso que controla el casino, el contrabando de alcohol y otros negocios oscuros), los periodistas empiezan a reírse a carcajadas tras un par de segundos magistrales de silencio que permiten que sea el espectador el que empiece a reírse también y se una a ellos en el reconocimiento de la patraña que intenta venderles el alcalde.

lunes, 12 de mayo de 2014

Provocado por la Patri

Estábamos en clase haciendo dibujitos, mirando por la ventana, pasando papeles por debajo de la mesa, alguno habría escuchando la lección. Se abrió la puerta: nos visitaba la hermana Josefa, una visita sorpresa. Entró en el aula y las expresiones de admiración explotaron en revuelo considerable, seguro que hubo aplausos también. Era la monja que mejor cantaba y no nos habíamos tomado muy bien unos años antes su inesperado traslado a otro colegio. Creo recordar que hubo dos chicas que se emocionaron, pero ella especialmente, pasaban los minutos y ella seguía llorando sin consuelo posible. Algunos se reían de ver cómo lloraba, de qué manera tan intensa y constante. Al final la señorita Elena dijo que si en una clase había una sola persona que reaccionaba así ante la visita de una antigua profesora, sólo por eso valía la pena dedicarse a ese oficio, se acercó a ella y la abrazó.

domingo, 27 de abril de 2014

Provocado por la teoría de la canción número cinco (o seis)

Dragoncete tiene la teoría de que la quinta canción de un disco (o la sexta en algún caso, puede que haya incluso algún ejemplo en el que sea la cuarta) es la buena o la mejor, la que hace que salgas corriendo a la tienda a comprarte el disco (para quien todavía haga eso que suena tan antiguo ya). Con un poco de suerte habrá más de una buena en un disco pero si tiene que haber sólo una, será la número cinco.

Últimamente he vuelto a comprobar que la teoría es cierta en estos ejemplos de los discos patrios publicados en los últimos meses:

- "Descargas eléctricas" de "El Rinoceronte", el disco de retorno de Elefantes (¡qué alegría nos habéis dado chicos!).
- "Universos paralelos" de "Bailar en la cueva", el disco más bailable de Jorge Drexler desde "Sea". Vale, Jorge es uruguayo pero bueno, como si fuera de Malasaña de toda la vida.
- "Afuera en la ciudad" de "Pólvora", el último y maravilloso disco de Leiva. Aunque en este caso no hay ni una mala o sea que la teoría se iba a cumplir sí o sí.

Pues eso Dani, que tu teoría es cierta, no cabe duda.

sábado, 22 de febrero de 2014

Provocado por la melancolía

Por una serie de motivos que no vienen al caso estoy más melancólico de lo habitual (pero la de Van Morrison, no la de Lars Von Trier ni mucho menos la de Camilo). Y me acuerdo de gente que se fue antes de tiempo y de situaciones que me hubiera gustado que durasen más o que se repitieran más a menudo. Y supongo que leer a Carlos Castán y escuchar a Tom Waits no ayuda a salir de este punto pero sin duda mejora el tiempo que tenga que estar en él. Y recordar este manifiesto también lo mejora:

http://averiayredencion.wordpress.com/biografia/peleando-a-la-contra/


lunes, 23 de diciembre de 2013

Provocado por La Llamada

Me gustan los musicales, cada uno tiene lo suyo, en fin. Me gustan los grandes y los que tienen un presupuesto bastante más reducido. Y me gustan porque suelen ser un pretexto para recordar canciones.

Hacía bastante tiempo que no me reía tanto con una obra de teatro y "La Llamada" consiguió arrancarme ayer bastantes carcajadas (que tampoco es muy difícil, uno es de risa fácil). Me acordé de Nelly Blue, otro musical de bajo presupuesto sobre las canciones de Nino Bravo que también me gustó mucho hace unos años.  

Me gustó mucho el "lo hacemos y ya vemos", me parece un buen lema.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Provocado por las derechas y las pérdidas

Venía yo en la bici pensando que de pequeño me costó mucho aprender a distinguir entre la derecha y la izquierda, tenía mis dudas acerca de que mi mano derecha continuara siéndolo al dar media vuelta. Finalmente mis padres me acabaron convenciendo un fin de semana de que mi mano derecha siempre lo sería independientemente de cuál fuera mi posición en el espacio.

También he recordado el sentimiento de pérdida horrible al olvidar en cualquier parte por primera vez esa pelota de tenis con la que has pasado toda la tarde jugando o cuando se te cae un coche de juguete por el hueco de una alcantarilla y te das cuenta de que su recuperación es imposible, esas primeras pérdidas a las que seguirán infinitas más.

Desconozco el motivo de ambos recuerdos, a lo mejor tiene algo que ver que el Papa haya dicho que nunca fue de derechas y el pony de color rosa y rubia crin que he visto tirado en el asfalto. A lo mejor no, puede que sea sólo un reflejo de otras pérdidas y otras confusiones.

Como contrapunto un encuentro: "Heartbreaker" y "Ashes & Fire" de Ryan Adams. Dos discos que me encantan y que llevo unas cuantas semanas oyendo casi a diario.

lunes, 1 de abril de 2013

Provocado por Wonderwall

El verano pasado estaba viendo un partido de baloncesto en la tele, uno de las olimpiadas de Londres. Había un descanso por un tiempo muerto o el final de un cuarto y por la megafonía del polideportivo de turno empezó a sonar Wonderwall de Oasis. Todo el público empezó a cantarla y cuando el juego se reanudó y la canción dejó de sonar, el público siguió cantándola durante más de veinte segundos. Me da igual que los críticos digan que el grupo era tirando a malo, ese hecho, ese público de un partido de baloncesto cantando durante veinte segundos porque le apetece y porque tiene tan interiorizada la letra de la canción que no puede evitarlo pone de manifiesto que Wonderwall es un himno.

Escribo esto mientras suena Dallas-Memphis, la primera canción de Delantera Mítica que escuché sin saber todavía su título y que ha puesto de acuerdo a toda la crítica señalándola como la mejor canción del disco, otro himno con metáforas perfectas, cargado de imágenes como la de la mesura luchando con la furia más visceral, la de la incomprensión por parte de los que te rodean, la de la retirada de un campo de batalla en el que enseñaste tu bandera blanca, la de quien se va sin molestarse en apagar la luz del garaje dejando tras de sí la soledad de un tipo que ve un partido de baloncesto en la tele al final de un rastro de confeti.

Llevo casi un mes y medio escuchando Delantera Mítica diariamente y sigue poniéndome los pelos de punta. Creo que todavía no somos conscientes de lo bueno que es el disco, de lo bueno que es Quique y de lo poco que se valora muy injustamente a César Pop.

martes, 19 de marzo de 2013

Provocado por Tarantino

Soy bastante fan de Tarantino y hoy me he acordado de una expresión que aparece por lo menos en dos de sus películas: Pulp Fiction y Jackie Brown. Dicha expresión es "He put himself in a situation..." y suele ir seguida de la justificación de algún asesinato o cualquier otro acto chusco de los que suelen poblar sus historias. Es un eufemismo que me gusta. Y otra cosa que me ha gustado hoy ha sido este artículo:

http://blogs.publico.es/davidtorres/2013/03/19/la-estrategia-del-avestruz/

La simulación es muy habitual en el mundo laboral: hay gente que simula que trabaja, empresas que simulan que son honradas, reuniones simuladas, controles medioambientales que simulan llevarse al día si acecha una auditoría. 

sábado, 12 de enero de 2013

Provocado por La Parroquia del Monaguillo

Hacía muchos años, puede que casi veinte que no me reía tanto con un programa de radio. Lo descubrí hace menos de dos años y, aunque únicamente lo escucho cuando no puedo dormir, nunca falla. Se agradece que un par de locutores cachondos, la risa contagiosa de Gemma y una serie de oyentes asiduos (especialmente Juan El Gitanillo) te hagan reír a carcajada limpia a las tres de la mañana, sobre todo cuando tienes un gripazo que te hace sudar como si estuvieras corriendo la San Silvestre y la fiebre no te deja pegar ojo.

Muy recomendable en estos tiempos en los que están pasando cosas muy feas (como dijo Pucho en uno de los conciertos de Vetusta Morla que hicieron en el Circo Price). Y me temo que seguirán pasando muchas más.