La dignidad del músico.
La tarde del 21 de junio de 1997 fui a l'Illa Diagonal. El metro falló y llegué tarde, Dover ya había empezado a tocar. Después de su actuación cantaba Hilario Camacho. El bajista de Hilario era un tipo alto, serio, que se quejaba a menudo de la pésima calidad de sonido y en un momento dado le dijo a Hilario "esto es una vergüenza", él asintió resignado y le hizo un gesto con las manos para que se tranquilizara. Yo estaba en primera fila, éramos cuatro gatos. Hilario acababa de publicar un disco en directo. El bajista era Paco Bastante.
El año pasado se cumplieron diez años del lanzamiento del disco de Quique González titulado "Salitre48" y Santiago Alcanda hizo un programa especial en Radio 3 en el que entrevistó a varios músicos y les invitó a cantar algunas de las canciones de ese disco. En ese programa me enteré de que la música de "La ciudad del viento" era obra de Paco Bastante y en esa entrevista dijo que él normalmente no hacía "guachi-guachis", que sólo participaba en las cosas que le parecían buenas y la letra de esa canción era una maravilla.
Algunos meses después cantó Olga Román en el Conde Duque y el bajista era de nuevo Paco Bastante, catorce años después volví a ver su elegante balanceo al acompañar la voz de Olga, el mismo gesto serio, el mismo pelo (pero esta vez cano). El sonido del Conde Duque también es mejorable. Esta vez el público era más numeroso.
A lo largo de todos estos años las cosas han cambiado un poco: Hilario no aguantó las injusticias, ahora las discográficas pretenden quedarse parte del dinero recaudado en los conciertos además del trozo más grande del pastel de la venta de los discos, los músicos tienen más opciones para darse a conocer y distribuir sus creaciones, pueden montarse un estudio en su casa por mucho menos dinero que antes. Lo que no tengo tan claro es que hayan ganado algo en cuanto a la dignidad y el respeto que reclaman. Para eso son necesarios cambios en las actitudes y parece que hacen falta más años.
lunes, 16 de enero de 2012
martes, 10 de enero de 2012
Provocado por Grapefruit Moon
Closing Time es un disco de 1973. Es el primer disco de Tom Waits y creo que tiene bastante mérito conseguir esa atmósfera, crear estados de ánimo así a la primera. A este disco me llevaron las versiones que de "Martha" hizo Meat Loaf y la que hizo Brian Kennedy de "I hope that I don't fall in love with you". La Wikipedia me acaba de descubrir que The Eagles hicieron en su día una versión un poco edulcorada de Ol' 55.
Tom Waits ha ido construyéndose desde entonces al mismo tiempo que destruía su voz (y posiblemente su hígado y sus pulmones). Tiene cientos de buenas canciones y su originalidad a la hora de actuar es incuestionable, además es un tipo muy ocurrente.
Y como cuando te atrae un paisaje y al llegar al lugar descubres otras cosas que te interesan tanto o más que el paisaje, a mí me llevaron a este disco dos canciones que me gustaban y allí descubrí otra que tiene una de las melodías más bonitas que haya podido escuchar en mi vida: Grapefruit moon. Es una canción que te hace tener ganas de aprender a tocar el piano.
Hay muchas versiones en el youtube de este temazo, a mí me han gustado bastante estas dos:
http://www.youtube.com/watch?v=qRVsxCSwRJU&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=V2yrwu5eZ1Y&feature=related
Tom Waits ha ido construyéndose desde entonces al mismo tiempo que destruía su voz (y posiblemente su hígado y sus pulmones). Tiene cientos de buenas canciones y su originalidad a la hora de actuar es incuestionable, además es un tipo muy ocurrente.
Y como cuando te atrae un paisaje y al llegar al lugar descubres otras cosas que te interesan tanto o más que el paisaje, a mí me llevaron a este disco dos canciones que me gustaban y allí descubrí otra que tiene una de las melodías más bonitas que haya podido escuchar en mi vida: Grapefruit moon. Es una canción que te hace tener ganas de aprender a tocar el piano.
Hay muchas versiones en el youtube de este temazo, a mí me han gustado bastante estas dos:
http://www.youtube.com/watch?v=qRVsxCSwRJU&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=V2yrwu5eZ1Y&feature=related
martes, 6 de diciembre de 2011
Provocado por las Apps
Hay aplicaciones que te cambian
la vida. No es una exageración. Los que no sufren del mal del despiste no saben
lo que es pasarse días enteros buscando un número de teléfono en un trozo de
papel guardado en el bolsillo de una chaqueta, una dirección de e-mail, el
nombre de un disco apuntado en la esquina de alguna libreta... Todo eso se
acabó gracias a Evernote (o cualquier otra aplicación que haga lo mismo y cuya
existencia desconozca). Se acabó lo de apuntarse algo en un txt, grabarlo en un
pendrive y luego pasarlo a un word, la nube está a punto de sustituir la frase
"ya te pasaré las fotos" por "ya tienes acceso a la carpeta en
la que se han colgado automáticamente las fotos" o algo así.
Algunas aplicaciones convierten tu móvil en un sintetizador:
Caustic
Otras en un lienzo: Sketch Book Mobile Express
También hay aplicaciones absurdas que imitan el sonido y las luces
de una sirena de policía, o de una cacerolada, especialmente imaginativa la
denominada "El cojín flatulento"; aunque de esto sabe muchísimo más
que yo @ricardollavador. Como decían en una
película cuyo título no recuerdo: "no hay nada más necesario que lo
superfluo".
Hay aplicaciones que son una obra de arte en sí mismas:
- El último disco de Bjork:
Biophilia
- Este comic musical/película de animación: www.elcomicmusical.com
Por otra parte hay charlas que son una obra de arte en sí
mismas. Tuve la suerte de ver en directo este
espectáculo de ponencia y descubrir a este personaje con el que (sin saberlo)
había coincidido la noche anterior en el concierto de Los Amigos Invisibles:
sábado, 15 de octubre de 2011
Provocado por el espíritu de Diálogos 3
El otro día entré en el centro cívico del barrio. No sabía que había concierto pero vi un grupo de gente en el patio trasero del edificio que alberga la biblioteca municipal, un colegio y dicho centro cívico. El autocar aparcado cerca me lo confirmó, seguro que había concierto. Entré y escuché a un coro cantando esta canción:
Irish Blessing
May the road rise to meet you,
May the wind be always at your back.
May the sun shine warm upon your face,
The rains fall soft upon your fields.
And until we meet again,
May God hold you in the palm of his hand.
May God be with you and bless you:
May you see your children's children.
May you be poor in misfortune,
Rich in blessings.
May you know nothing but happiness
From this day forward.
May the road rise up to meet you
May the wind be always at your back
May the warm rays of sun fall upon your home
And may the hand of a friend always be near.
May green be the grass you walk on,
May blue be the skies above you,
May pure be the joys that surround you,
May true be the hearts that love you.
Y busqué la letra y seguí buscando porque recordaba que habían presentado la canción como tradicional y de autor anónimo y vi que efectivamente la letra es anónima pero la melodía no y en esa búsqueda encontré esta web:
https://sites.google.com/site/corodivertirepertorio/bendicion-irlandesa
Y recordé otros temas cantados por coros y temas como "Deep Peace" de Bill Douglas que me habían impresionado. Y me acordé de cuál era el programa de radio que me lo había descubierto. Ese programa era Diálogos 3 de Ramón Trecet y recordé cómo nos invitaba a investigar para descubrir más canciones y más músicos que nos emocionasen. Y me di cuenta de que eso es exactamente lo que había hecho este hombre: había escuchado algo que le gustaba y se puso en contacto con su creador, así a la brava, sin intermediarios y después había querido compartir su hallazgo. Ese es el espíritu.
Irish Blessing
May the road rise to meet you,
May the wind be always at your back.
May the sun shine warm upon your face,
The rains fall soft upon your fields.
And until we meet again,
May God hold you in the palm of his hand.
May God be with you and bless you:
May you see your children's children.
May you be poor in misfortune,
Rich in blessings.
May you know nothing but happiness
From this day forward.
May the road rise up to meet you
May the wind be always at your back
May the warm rays of sun fall upon your home
And may the hand of a friend always be near.
May green be the grass you walk on,
May blue be the skies above you,
May pure be the joys that surround you,
May true be the hearts that love you.
Y busqué la letra y seguí buscando porque recordaba que habían presentado la canción como tradicional y de autor anónimo y vi que efectivamente la letra es anónima pero la melodía no y en esa búsqueda encontré esta web:
https://sites.google.com/site/corodivertirepertorio/bendicion-irlandesa
Y recordé otros temas cantados por coros y temas como "Deep Peace" de Bill Douglas que me habían impresionado. Y me acordé de cuál era el programa de radio que me lo había descubierto. Ese programa era Diálogos 3 de Ramón Trecet y recordé cómo nos invitaba a investigar para descubrir más canciones y más músicos que nos emocionasen. Y me di cuenta de que eso es exactamente lo que había hecho este hombre: había escuchado algo que le gustaba y se puso en contacto con su creador, así a la brava, sin intermediarios y después había querido compartir su hallazgo. Ese es el espíritu.
lunes, 3 de octubre de 2011
Provocado por una calle, un disco y un vino
¿Cuántos vinos hay en el mundo con el nombre de una canción? Pues ni idea, pero por lo menos uno. Se llama "Salitre" y acabo de comprar la botella número 331 de las 1800 de la cosecha del 2009.
Alguien, algún costeño nostálgico o un cachondo mental le puso a una calle de Lavapiés el nombre de "Salitre". En el número 48 de dicha calle vivió durante un tiempo Quique González y en el segundo piso de ese bloque alguien le robó a Quique, entre otras cosas, sus discos de Bob Dylan. Quique decidió llamar "Salitre48" a su segundo disco de cuya aparición en el mercado se cumplieron diez años hace pocos meses. "Salitre" se llama la primera canción del disco, todo un himno con un inconfundible pizzicato inicial. Y también "Salitre" se llama en honor a Quique González el mejor vino que ha producido hasta la fecha la bodega Pago Los Balancines de la que es dueño Pedro Mercado, un amigo de Quique. Para su elaboración ha elegido una uva minoritaria y especial, cien por cien garnacha tintorera.
Salitre48 es un disco que consiguió enganchar definitivamente a una parte del público que todavía hoy sigue a Quique González, un disco tan especial que no es un disco, es una maqueta. Pero la maqueta gustó tanto a Nacho Sáenz de Tejada que quiso editarlo así, tal cual. Universal, la misma discográfica que había despedido a Quique tres años antes, volvió a confiar en él.
Dice Pedro Mercado que este vino "es una explosión, una auténtica bomba de fruta". Tiene que ser muy bueno para que contenga tanto como el disco: "De haberlo sabido", "Rompeolas", "Crece la hierba", "Todo lo demás", "Día de feria" y la obra maestra "La ciudad del viento".
Salitre48 es un disco largo en boca y con un retronasal recurrente que te invita a volverlo a escuchar cada cierto tiempo. Es un disco que estuvo madurando más de dos años en barrica de Carlos Raya (un par de reverencias, por favor). Un disco que te deja una sonrisa cuando terminas su escucha que no sabes muy bien a qué se debe, seguramente a lo identificado que te has sentido en muchas de sus canciones, una sonrisa que no cuesta mantener, como la que tenía yo esta tarde al volver a casa con la botella en la bolsa de cartón. No sé cuándo la beberé porque ni siquiera me gusta el vino pero sin duda procuraré que sea escuchando este disco.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Los obstáculos
lunes, 8 de agosto de 2011
viernes, 24 de junio de 2011
Provocado por el asfalto azul

En la confluencia de la calle Concha Espina con el paseo de La Habana, el asfalto adquiere un tono gris azulado conferido por el reflejo del sol en la fachada acristalada del edificio que alberga un ministerio. Las personas que cruzan el paso de peatones presentan un halo metálico, un resplandor difuso de ciencia ficción.
jueves, 19 de mayo de 2011
Los ojos de los hermanos mayores

Las miradas de preocupación, de desolación, de ansiedad de la gente que tiene entre 25 y 45 años apenas se han cruzado al caminar por la calle durante los últimos meses, normalmente iban cabizbajos, esquivando los ojos de los demás. Iban pensando en su futuro, muchos de ellos en paro o con una muy desfavorable expectativa laboral; seguro que también pensaban en el futuro que le esperaba a sus hermanos pequeños, menos formados y con menos experiencia. Hasta hoy sólo veía en sus rostros expresiones de rabia, de indignación, de impotencia. Después de casi cinco días de manifestaciones y concentraciones ininterrumpidas, hoy he visto por primera vez la ilusión en los ojos de esos hermanos mayores que ya no tienen miedo, cruzan miradas emocionadas y sonríen pensando que a lo mejor sí que es posible que algo cambie. Definitivamente no nos representan, cada vez menos.
Provocado por #nolesvotes
domingo, 17 de abril de 2011
El óxido del olvido
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